En el nombre del Padre
En algún lugar del campo de refugiado de Jenin, Palestina
Enero de 2011.
Este post no va a ser tan divertido como los otros, simplemente quería compartir esta experiencia...
Tristeza, asombro, desolación, sorpresa, curiosidad y un sinfín de sensaciones son las que siento en este momento. No es que me pinto la depre, sino es que estoy en un campamento de refugiados en el norte de Palestina, más precisamente en la ciudad de Jenín. Es que en esta zona viven, como si no fuera poco una, en estado de 2 guerras simultaneas y no por la sensación, sino oficialmente: en una internacional entre Siria e Israel (con ese fantasma por momentos laxo, por momentos intenso de una escalada regional) que está en un alto al fuego y también la desgastante guerra interna.
Diferente de cómo me lo imaginaba (y seguramente vos también) pero con el mismo objetivo y sentimientos, este lugar cuenta con callecitas y casas (reconstruidas ya varias veces debido a la destrucción total o parcial, a veces con gente adentro, de parte de las multi intencionadas y peyorativamente llamadas “Fuerzas de Defensa de Israel” ) de cemento y muchas sin terminar, faltándoles a algunas el techo, ventanas y demás; ya no son carpas porque ya lleva más de 40 años el campamento. Si bien esa construcción a la que nosotros llamaríamos casa (con todo lo que conlleva esa palabra desde seguridad, refugio, descanso, tranquilidad…) ellos no pueden sentirla como tal y te la nombran como vivienda. Saben que la pueden perder esa noche o que sus hijos o hermanos pueden encontrar la muerte ahí tranquilamente.
Acá te paso a contar una situación que me ocurrió ayer, pero que me golpeó bastante.
La ciudad tiene como 35.000 habitantes y solo en el campamento sobreviven (si esto alguien se atreve a llamarlo vivir, debo decirle que es un infeliz) aproximadamente 15.000 refugiados. En un teatrito dentro del campamento funciona una ONG dedicada a transmitir algo a los nenes mediante la interpretación de obras (esta me sorprendió lo bien realizada que estaba y su adaptación a pesar de sus limitaciones) y ayuda de la medialuna roja o cruz roja. Tuve la suerte de poder asistir al show y al salir de la obra en vigencia “Alicia en el País de las maravillas”, irónico nombre de por cierto, me voy a pasear por las callecitas del lugar. Pero de repente por esas casualidad de la vida, terminan las clases en un colegio de la UNRWA (la agencia de la ONU que se dedica a la ayuda de los Palestinos desplazados) y sale una marea de nenes como si fuesen abejas de un panal. Excitados de ver a alguien diferente y con ganas de practicar el inglés adquirido, me veo rodeado de alrededor de al menos 60 de ellos de diferentes edades (me dijeron que sólo en esa escuela asisten 1200, asique la saque barata), me preguntaban el nombre y todos querían darme la mano y que les saque alguna foto, como si fuera que a través de ella escaparían un poco a la realidad que sufren todos los días. Es ahí cuando unos se exitan y se empiezan a poner pesados y otros entran a rebolearme piedras (algunos activistas me contaron que es muy normal). Sinceramente no sabés como responder, pero por suerte ya cuando la situación se estaba poniendo densa aparece un señor de fisionomía grande y de unos 45 años, con cicatrices en la cara, pelado y de bigote, el cual entra a rebolearles patadas y a espantarlos como solo el humo puede con las abejas.
De repente frenamos en una de las callecitas del campamento y me señala que esa es su casa, a la cual procede una invitación a tomar un “Chai” (Té), por curiosidad de ver cómo eran por adentro, acepto. La casa es (vaya uno a saber por cuánto tiempo más) de 2 pisos, parcialmente construida o destruida, colchones en el piso y habitaciones compartidas por casi toda la familia, con una amplia vista del barrio y ubicación estratégica, ya que su campo visual comprende todas las direcciones y hasta una lejana distancia. No es casualidad que en las paredes se puedan ver recuerdos vivientes tristes como agujeros tapados de balas y otros sin tapar.
En medio de la charla por la cual me interpretaba los relatos (no hablaba una palabra de inglés y yo ni una de árabe, por ende fue de interpretación totalmente pragmática) me da a entender que uno de sus hijos murió paseando por los alrededores de la ciudad. Obviamente pensé que alguna se habría mandado, pero llama a la esposa y ésta aparece con varias fotos a las que sin inmutarse y relatadas con asombrosa naturalidad, me las muestran: horrorizado quedé, se puede ver a un nene de no más de 9 años amputado en 2 de sus extremidades, con quemaduras en su cara y partes del cuerpo, una mano desprendida al costado y su padre consolándolo al lado pero con una fuerza que todavía no puedo comprender, las siguientes fotos eran una vez ya asistido y vendado antes de morir… las otras 2 montajes en lugares santos del Islam.
No voy a entrar en la discusión de las religiones en conflicto, es un asunto que debe ser tratado de manera holística (me refiero a una manera integral y no por conflictos separados), ya que este asunto no es religioso, no son judíos lo que se meten a asesinar a civiles ni son musulmanes los que asesinan inmolándose, son la gente que los maneja. Me contó que otro hijo murió cuando los Israelís entraron en una , de las según me confirmaron acá mensuales o cada 3 semanas, intervenciones al campamento resultantes o excusadas en el hecho de que las brigadas de Al-Aqsa (brazo terrorista del movimiento nacional palestino) supieron tener sus bases en esta ciudad; por lo tanto estas nocturnas visitas que suelen ser un par de camiones con soldados, apoyados por tanques (hace 2 semanas hicieron todo este operativo solo para recuperar un auto robado) son recibidas a piedrazos o tiros por los mismos habitantes y es aquí donde se le cerró el telón a su hijo. Destacando el actuar impulsivo y desorganizado de parte de los palestinas y el organizado de los israelís me contó como su hijo disparaba hacia cualquier lado y como los soldados entrenados hacían de manera rápida un agujero en la pared para luego sorprenderlo y apagarle las luces con un tiro en medio de la frente. En la misma situación su otro hijo fue apresado y hoy cumple una condena de 7 años de cárcel mientras él (el que me invitó y padre del convicto) se hace cargo de los hijos del mismo, dando por resultando que en la misma casa vivan al menos 4 adultos y 7 niños.
Te cuentan tantas cosas que la verdad en 2 días cualquiera tiene información necesaria para escribir más de un libro, pero te las voy a sintetizar o resumir bajo algunos conceptos de “Seguridad Nacional” : algunas partes de la franja de Gaza ,hace 2 o 3 años ,los civiles y hasta oficinas de la ONU fueron bombardeados sin pudor por proyectiles de gas fósforo, lo que aparte de dar una muerta dolorosa mediante la volatilización de la piel y la carne, están prohibidas por diferentes pactos internacionales desprendidos de las diferentes convenciones de ginebra; otro caso es el de la intoxicación sufrida por la gente en el agua a través de esterilizantes(aunque eso sucede en Gaza, ya que el agua que consume Israel pasa a través de la franja de Cisjordania o West Bank, que es donde está el asentamiento que estoy conociendo), permanentes asesinatos y desmanes provocados por los ejércitos de ocupación. Pero también las víctimas hacen sus cositas, por ejemplo les “permiten” a los soldados Palestinos esconderse o guardar sus armas en hospitales, escuelas y demás edificios protegidos; dando por resultado un abuso constante de las dos partes ¡acá se le rinde pleitesía a nadie más que a la muerte!
Por su parte hay ONG’s, gobiernos y demás organizaciones ayudando a esta gente. Yo ahora estoy de visita en una proyecto de alemanes que están construyendo un cine, bah, ahora ya están tratando de organizarlo para poder irse; preguntándoles del porque lo hacen (a los voluntarios) me respondieron y dejaron en claro que son gente como vos y como yo: lo hacen por la posibilidad de crecimiento en algún área, mediante la experiencia en este tipo de situaciones y obviamente por el lado de poder ayudar a alguien mediante las mismas. Pero había algo en común en la gran mayoría, y es que están tranquilos de que pueden escapar a esta realidad y dejarla atrás con un simple avión, contrastando con la gente que ayudan.
Como verán es un panorama bastante amplio, pero quería plasmar en algo lo que estoy sintiendo en este momento y tratar de mostrar que hay gente “viviendo” peor que nosotros a la cual le estamos dando la espalda. Coincido con Alcuino de York y su visión del vox populi.
No quiero que te metas en una ONG, ni mucho menos establecer un conformismo. No está mal que le demos la espalda, pero al menos tenés que estar al tanto de lo que puede pasar cuando el odio y la ambición se apoderan de nosotros. Vivimos en nombre de Dios, matamos en nombre de la religión pero no podemos perdonar en nombre de la Fé. Podemos ser peores de lo que pensamos, podemos sufrir más de lo que sufrimos, podemos ayudar más de lo que creemos, podemos disfrutar más de lo que vivimos.